COLUMNA DE NUESTRO COMPAÑERO EX ALUMNO JUAN EMILIO CHEYRE EN EL DIARIO LA TERCERA.

enero 20th, 2010 by admin

HAITÍ,  EL TERREMOTO QUE ENTERRÓ UN SUEÑO

Juan Emilio Cheyre

Director Centro de Estudios Internacionales UC.

He seguido el drama de Haití y sus secuelas de dolor, desde que en 2004, junto con mis asesores planificamos y actuamos para desplegar fuerzas del Ejército que evitaron un genocidio en 2004. Recorrí el país varias veces y viví con mi mujer junto a las tropas y población haitiana la Navidad de 2005.

Durante años nos hemos jugado por la idea de actuar unidos al pueblo haitiano y alejados del concepto de ocupación. Conocí los avances en seguridad y comprobé la genuina entrega para dar dignidad y solidaridad por parte de soldados y profesionales, como Andrea Loi.  Comprobé como militares  chilenos, en sus horas libres, apoyaban y atendían a niños y ancianos. Seguramente fue lo que Teresa Dowling pudo alentar compartiendo la vocación de servicio de su esposo.

Hace pocos meses en la PUC convocamos a un Seminario Internacional sobre Haití. Propusimos pasar a una etapa innovadora en el apoyo a esta nación. Estimábamos urgente  salir del modelo de “asistencialismo”, fortalecer instituciones y replicar proyectos pilotos exitosos que sentaran las bases para un desarrollo incipiente, posible y sustentable.

El Primer Ministro Bellerive expuso la moderna planificación de la Estrategia 2008-2010. Haití se estaba levantando y su gobierno había trabajado, junto a la comunidad internacional, para tomar las riendas de su destino. El objetivo, según él, era pasar de un estado de miseria a una pobreza digna.

El  terremoto enterró esos sueños, ideas y planes. Eso no podemos aceptarlo. Nuestro deber es cooperar al renacer de Haití. Es factible pero requiere de lineamientos básicos.

Hay que enfrentar la emergencia actual de manera que permita empezar la reconstrucción. El gobierno haitiano, la ONU,  EE. UU. y todos los actores, deben evitar superponer esfuerzos. Ya hay más militares americanos que la MINUSTAH ¿quién coordina, a quién se reportan, existe una planificación común?

Hoy el tiempo corre en contra: la población que se mueve entre cadáveres, necesita ser localizada en sectores con control sanitario, alimentación y agua. Luego es necesario planificar la reconstrucción de Puerto Príncipe y, tal vez, su refundación en distinto emplazamiento.

Los donantes y las ONG no pueden seguir controlando y administrando casi un 90% las donaciones que superaban los US$ 1.500 millones, porque genera resultados divergentes, discontinuos, alejados, sin planificación y descontextualizados de las necesidades.

Se requiere un liderazgo compartido entre el gobierno legítimo y una autoridad internacional de primer nivel. El gobierno no tiene aun la capacidad de gestionar los proyectos y requiere el apoyo de la comunidad internacional, que hasta ahora ha fracasado en encontrar la ecuación para empoderar a las instituciones. El apoyo se diluye y no ataca quirúrgicamente problema por problema.

La visión de solidaridad debe pasar al apoyo sistémico, organizado, con objetivos y  accountability. Sería deseable que países concretos asumieran responsabilidades integrales para evitar, casos como el de la policía en que 10 países aportan diez doctrinas, sistemas y procedimientos, cada uno focalizado en una pequeña parte de un todo.

Tal vez la fuerza del terremoto permita darnos cuenta de la fuerza de los desaciertos en el apoyo a Haití. La fuerza del dolor debería llevarnos a una etapa diferente. Se requiere una reconstrucción física e institucional para que los haitianos recuperen el sueño y la esperanza de vivir con dignidad.

Publicado en La Tercera

20 de enero de 2010

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